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Qué corte de pollo elegir según tu receta
Pechuga, pierna, muslo, alita o pollo entero: cuál conviene para cada platillo y presupuesto.

Frente a la vitrina es común dudar: ¿pechuga o pierna?, ¿con hueso o sin hueso? Cada corte tiene ventajas distintas en sabor, tiempo de cocción y precio. Elegir bien te ahorra dinero y hace que tu receta salga mejor.
Pollo entero: el más rendidor
El pollo entero es la opción más económica por kilo y te da de todo: pechuga, piernas, alas y huacal para caldo. Es ideal para comidas familiares, mole o pollo al horno. Si lo pides, te lo partimos en piezas en el momento.
Pechuga: magra y versátil
La pechuga sin hueso se cocina rápido y es fácil de porcionar; funciona para fajitas, tinga, ensaladas y milanesas. Como tiene poca grasa, se seca si se cocina de más: retírala del fuego en cuanto esté cocida. La pechuga con hueso conserva más jugosidad y es buena para caldos o para hornear entera.
Pierna y muslo: sabor y jugosidad
La pierna y muslo tiene más grasa y tejido, por eso queda suave en guisos largos como mole poblano, pipián o adobo. Aguanta mejor la cocción prolongada y suele ser más económica que la pechuga.
Alitas, milanesa y preparados
Las alitas son la botana por excelencia: al horno, fritas o con salsa. Si buscas algo listo para el sartén, la milanesa, el pollo adobado y el pollo marinado al pastor te ahorran tiempo entre semana.
Menudencias para caldos con cuerpo
La pata, el hígado y la menudencia dan sabor y consistencia a caldos y consomés tradicionales, y tienen los precios más bajos del mostrador. Combinar un poco de pata con piezas de pierna da un caldo más sustancioso.
Un consejo para calcular cantidades
Como referencia general, muchas familias calculan entre 150 y 250 gramos de carne sin hueso por persona, y algo más si el corte lleva hueso. Ajusta según el apetito y los acompañamientos. Si tienes dudas, en el mostrador te ayudamos a calcular.